Se dice ‘crisis’, no ‘desaceleración’, por qué es importante llamar a las cosas por su nombre

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La realidad cambia la lengua, pero las palabras y los mecanismos que empleamos al comunicarnos pueden dejarla irreconocible Querida Administración, no entiendo nada de lo que me estás contando El lenguaje que utilizan los hablantes es como un par de gafas: no solo les permite ver aquello que está delante de ellos, sino que tiñe esa realidad con colores y matices que alteran su percepción. No es lo mismo hablar de “despidos” que de “reestructuración laboral”, de “problema” que de “desafío” o de “crisis” que de “desaceleración económica”. La elección de un término o de otro es el reflejo de cómo las personas comprenden el mundo y de cómo se lo expresan a los demás. Ahora bien, este superpoder lingüístico conlleva una gran responsabilidad social, pues estas alternancias provocan que la realidad que los hablantes consideran tan firme como una montaña se desvanezca por las palabras que empleamos. Como poetas

Autor · clanes

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