À Punt sufre crisis por acusaciones de sesgo político y falta de pluralidad en sus informativos
- Fecha original
- Fecha en Limonatic
El Consejo de Informativos concluye que "el PP está intentando convertir la radio y la televisión pública, que es de todos, en su terminal mediático de cara a la campaña electoral", mientras el jefe de Informativos defiende que en los espacios que dirige "se da voz a la oposición" y alega que los editores "son los mismos que en la etapa de la izquierda"
Los trabajadores de À Punt denuncian la “manipulación” y la publicación de noticias “al dictado” en los informativos
“Este proceso ya lo hemos visto: es Canal 9 dos”. La nueva radiotelevisión pública valenciana, reconvertida en À Punt Media desde 2017, atraviesa una crisis reputacional que ya recuerda a la extinta Canal 9, apagada en 2013 por el expresidente Alberto Fabra. La televisión pública se convirtió en los últimos gobiernos del PP en símbolo de manipulación informativa y cerró con un gran rechazo de parte de la población valenciana, que la veía como correa de transmisión de su propaganda política, con episodios extremos como el silenciamiento de la cobertura del accidente del metro de València en 2006.
Ocho años después del inicio de emisiones de la nueva cadena pública —la televisión arrancó en 2018—, que ha pasado por varias reformas legislativas que han descosido y vuelto a coser la empresa y su estructura directiva, la radio y la televisión públicas están recibiendo numerosas críticas internas y externas y generando rechazo en parte de la audiencia y los profesionales que confiaron en el proyecto.
El Consejo de Informativos de À Punt se muestra tajante: “El PP está intentando convertir la radio y la televisión pública, que es de todos, en su terminal mediático de cara a la campaña electoral”. Y advierten: “La plantilla ni se ha callado ni se va a callar. Vamos a seguir denunciando el intento del PP de someter la radiotelevisión pública a los argumentarios del PP”. En el órgano que vela por los informativos los trabajadores denuncian que hay “comisarios políticos” en la cadena y recuerdan las prácticas de décadas atrás: “La historia reciente está ahí. Esta deriva la tuvo Canal 9 y acabó como acabó”, lamentan. La plantilla está dolida con las críticas que reciben a cuenta de la deriva de los últimos meses: “Que la cierren no; que se vayan los comisarios políticos”, apuntan.
Las críticas se centran en una tríada: el director general, Francisco Aura; el director de informativos de la televisión, Josep Magraner, y el director de la radio, Nacho Cotino; tres profesionales que tuvieron puestos de mando en la etapa de Canal 9 y después se curtieron en televisiones privadas con líneas editoriales conservadoras (COPE, 13TV o La 8 Mediterráneo). Son, en distinto grado de influencia, quienes dirigen la radiotelevisión valenciana tras la reforma legislativa de PP y Vox que dio más poder a la dirección general y dejó el Consejo de Administración como un órgano de gestión empresarial.
El jefe de Informativos, Josep Magraner, niega que exista una falta de pluralidad y defiende los telediarios y los programas realizados por personal de la casa. “Salen todos los partidos. Nunca sale el Consell o el PP si no sale la oposición. Y somos el medio de comunicación valenciano que mayor contenido ofrece de José Muñoz, síndic socialista; Diana Morant, secretaria general del PSPV-PSOE y ministra, o Joan Baldoví, líder de Compromís”, asegura.
Respecto a las críticas sobre la existencia de “comisarios políticos” en los Informativos, Magraner insiste en que comisarios políticos “no puede haber”. “Los editores y los mandos intermedios son los mismos que estaban cuando yo llegué”, asegura. “Están los mismos que en la etapa del Botànic y estoy contento con ellos”, añade.
Josep Magraner, director de informativos de À Punt.
La ciudadanía valenciana ha sido crítica con À Punt desde el inicio de las emisiones. Los contenidos, los enfoques y los escasos datos de audiencia generaban comentarios diarios, pero lo acontecido en los últimos meses ha provocado un aluvión de críticas y la petición de dimisión de su director, Francisco Aura, a quien se le reprocha la falta de pluralidad de los espacios informativos, de actualidad o los debates; la incorporación de festejos taurinos y la supresión de espacios culturales y de memoria histórica. Se habla de la reducción de la presencia del valenciano, de una externalización excesiva debida al principal hándicap de la empresa pública, la falta de presupuesto, y ya incluso se escuchan insultos directos o expresiones discriminatorias en algunos programas. Varios profesionales han abandonado la casa acogiéndose a la cláusula de conciencia por el cambio en la línea editorial y la emisión de corridas de toros.
La lista de críticas es larga: falta de pluralidad y sesgos ideológicos, veto a opiniones críticas, insultos al presidente del Gobierno, reducción de la programación en valenciano y de la actualidad de la Comunitat Valenciana, falta de paridad en las mesas, externalización de productos. A modo de ejemplo: el programa Panorama sobre educación apenas incluyó unos segundos con el sindicato mayoritario, el STEPV, y varios episodios después, en un programa sobre agricultura, se entrevistó al conseller y al portavoz de Vox en la materia, dejando sin presencia a la oposición. Este programa es una de las novedades de la temporada y está externalizado a una productora, por lo que sus contenidos no están hechos con la plantilla de À Punt.
En el programa de radio Matí directe se comentó sobre Pedro Sánchez que “¿cómo duerme por las noches?”, y se habló de una “patología mental” que debían definir los profesionales; se le ha llamado “personaje siniestro, infecto, esta mala persona” y en la misma frase se ha dicho que “a Pedro Sánchez no se le puede respetar”.
Sobre estos comentarios sobre el presidente del Gobierno y otros de contenido racista, hechos por un asesor del PP a sueldo de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias que participa como tertuliano, el director de À Punt Radio, Nacho Cotino, no ha querido hacer comentarios a consultas de elDiario.es.
En enero, se canceló el programa de debates que presentaba Toni Cantó, con invitados de medios o asociaciones nacionales y el magacín Va de Bo, del propio Nacho Cotino, donde lanzaron un vídeo machista que inventaba una relación entre Pedro Sánchez y la ministra Diana Morant. Cotino y la dirección de la televisión pidieron disculpas y retiraron el vídeo.
Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido la adquisición de un programa emitido en Telemadrid, un concurso íntegramente en castellano plagado de referencias a la capital, que la dirección suspendió tras su primera emisión. Según fuentes de la cadena se adquirieron cerca de 40 episodios, pero no se ha informado sobre su coste.
La dirección de la radiotelevisión pública ha declinado hacer una valoración sobre estas críticas y remite a la comparecencia del director general, que será este jueves en las Corts Valencianes. La comisión legislativa lleva sin reunirse desde abril, y antes lo hizo en julio de 2025, pese a que tiene el mandato de hacerlo cada mes. Desde que PP y Vox tienen mayoría en las Corts Valencianes, la comisión parlamentaria apenas tiene actividad: se impulsó la maquinaria para cambiar la ley y crear una nueva empresa, y después se ha dejado de lado.
Sindicatos denuncian una “destrucción del tejido audiovisual valenciano”
Desde los sindicatos hablan de la “destrucción del tejido audiovisual valenciano”, ya que “han desembarcado en À Punt muchas productoras grandes de Madrid”, algunas asociadas a productoras valencianas recién creadas o que han abierto una delegación. Son productoras ligadas al mundo taurino y se las contrata para otros programas. “Como resultado, a las productoras que tradicionalmente trabajaban en Valencia, ahora mismo no se las contrata”, señalan estas fuentes.
Nacho Cotino, director de À Punt Radio, presenta la programación de la nueva temporada.
En la cadena pública se cuestionan hasta las productoras elegidas y si tienen vinculación con el equipo de dirección. Es el caso del programa Obert pel matí, producido en colaboración con Sis Set, una firma que se constituyó formalmente el pasado julio. La mercantil la administra Alejandro Samames, fundador de 13TV —abandonó la cadena en 2015—, donde coincidió con Francisco Aura, director de operaciones desde 2013.
Esta suerte de coproducción es una “trampa” de la dirección para esquivar el control de algunos órganos sobre los contenidos informativos. Por ley, los informativos son cosa del personal de la casa, que superó un proceso de méritos, pero en la práctica los magacines y espacios de actualidad cubren también ese espacio, con mesas de debate o noticias en directo, unas prácticas que también se realizan en Televisión Española y que también ha soliviantado a la plantilla de trabajadores de RTVE que lo ha denunciado en los informativos.
“Se ha procedido a externalizar prácticamente la totalidad de la programación de la radio, reduciendo las horas a cargo de los servicios informativos de la cadena, y ampliando el tiempo para el llamado infotainment, donde se mezcla la información, con la opinión y el entretenimiento y donde, como resultado, los conductores de dichos formatos tienen vía libre para abordar los contenidos sin atender a criterios de objetividad o imparcialidad”, añaden las fuentes sindicales.
“No se da una labor de control” en esos espacios, explica Ramir Calvo, extrabajador del Podríem Fer-ho Millor (en la radio de À Punt Mèdia), dedica parte de su tiempo a analizar los contenidos informativos. El comunicador señala que todos los programas que se emiten cuentan con supervisión de la casa, con una persona designada para ello. Calvo considera que el principal problema de la radio es la externalización de contenidos y el de la cadena, la falta de presupuesto: “Necesita una plataforma potente de contenidos audiovisuales”, sostiene.
A su juicio, À Punt “ha dejado de ser un servicio público y se ha convertido en un canal institucional de la Generalitat. Se abusa de las declaraciones del president y los consellers y se utiliza como un arma contra el Gobierno central”. “Falta una visión global”, sostiene, en conversación con elDiario.es, al tiempo que comenta que no recuerda una información crítica con el PP valenciano o el actual president, Juanfran Pérez Llorca. En ese sentido, el director de Informativos replica que la televisión pública “no debe criticar a nadie, sino que debe ser la oposición la que critique y a la que se le da voz en los Informativos”.
Además del sesgo ideológico y la brecha de género, recalca que se han abandonado las cuestiones valencianas. Si la primera etapa de À Punt tenía varios programas culturales, ahora las entrevistas son a autores que vienen de gira de promoción: “Apenas se apuesta por autores valencianos o de Catalunya, con los que se comparte lengua”, crítica. La radiotelevisión pública aborda una crisis de credibilidad que a profesionales y a audiencia le recuerda a los años oscuros de Canal 9. Este jueves, su director general tendrá que dar cuenta de ello en las Corts.
De momento, el Consejo de Administración de la televisión pública, donde PSPV y Compromís no quisieron nombrar a sus representantes, no ha emitido ningún comunicado o ha criticado públicamente la gestión de Francisco Aura.
El consejo de administración de la CACVSA.
Análisis editorial
El Consejo de Informativos de À Punt Media ha alertado que el Partido Popular intenta convertir la radiotelevisión pública en su "terminal mediático" para la campaña electoral, una acusación que contrasta con las defensas del jefe de informativos sobre la pluralidad. Mientras los directivos aseguran que se da voz a la oposición y que los editores son los mismos que en etapas anteriores, la plantilla denuncia abiertamente la manipulación política y la emisión de noticias "al dictado", calificando la situación actual como una repetición histórica del colapso de Canal 9.
Esta crisis reputacional se ha agudizado tras ocho años desde el inicio de las emisiones en 2018, cuando la cadena reconvertida desde 2017 atraviesa un rechazo social similar al vivido con la extinta Canal 9, apagada en 2013 por Alberto Fabra. Los trabajadores señalan que figuras clave como Francisco Aura, Josep Magraner y Nacho Cotino, quienes también ocuparon mandos durante el periodo de Canal 9, dirigen ahora una estructura donde se censuran voces críticas con el PP y se priorizan contenidos ideológicos, llegando incluso a registrar insultos directos contra Pedro Sánchez en programas radiales.
La tensión interna ha provocado que varios profesionales abandonen la casa acogiéndose a la cláusula de conciencia por cambios editoriales controvertidos, como la incorporación de festejos taurinos o la reducción del valenciano, mientras se acumulan críticas sobre la falta de paridad en mesas informativas y el veto a opiniones disidentes. A pesar de que el director defiende que nunca sale el PP si no lo hace la oposición, la percepción ciudadana es de un medio instrumentalizado que ha perdido su función pública, generando una demanda social explícita para que se vayan los "comisarios políticos" antes de que la cadena sea cerrada.
La deriva actual sugiere que À Punt Media está replicando el modelo de propaganda política que caracterizó a la televisión valenciana en sus peores momentos, erosionando su legitimidad ante una audiencia cada vez más escéptica. Si bien los defensores del proyecto insisten en la continuidad de los equipos y la oferta informativa, las señales de alarma sobre la falta de presupuesto y la externalización excesiva de contenidos amenazan con consolidar un rechazo duradero que podría definir el futuro de la radiotelevisión pública valenciana más allá de este ciclo electoral.
Contexto y análisis adicional
Digest
Resumen ejecutivo
- El Consejo de Informativos acusa al Partido Popular de instrumentalizar À Punt Media como herramienta electoral, contradiciendo las declaraciones oficiales sobre imparcialidad.
- La plantilla denuncia que los contenidos se publican bajo instrucciones directas y que la situación actual replica el colapso histórico de Canal 9.
Evidencias
- El Consejo señala explícitamente que el PP busca convertir la radio y televisión pública en su 'terminal mediático' para la campaña electoral.
- Los trabajadores reportan prácticas de censura donde las noticias se emiten 'al dictado', ignorando criterios periodísticos independientes.
- Se han registrado casos específicos de insultos contra el presidente Pedro Sánchez en programas radiales, evidenciando un sesgo ideológico.
- La crisis actual se vincula directamente con la extinta Canal 9 (2013), citada como precedente de instrumentalización política y rechazo social.
Acciones
- El Consejo de Informativos ha anunciado que continuará denunciando públicamente los intentos del PP por someter la radiotelevisión a sus argumentarios políticos.
Conclusión final
À Punt Media enfrenta una grave crisis reputacional donde las denuncias internas sobre manipulación política y censura erosionan su legitimidad, generando comparaciones directas con el colapso histórico de Canal 9.
Riesgos
Riesgos/alertas
Acciones recomendadas
Señales/evidencias
- Según fuentes de la cadena se adquirieron cerca de 40 episodios, pero no se ha informado sobre su coste.
Conclusión
No se identifican alertas deducibles con suficiente soporte en el texto disponible.
Autor · clanes
Votos · compartir
Sentimiento
Tags
Entidades (agregadas)
Hover para ver referencias.Detalles avanzados Timeline y mini scoring
Evolución temporal
-
Enviada
hace 1 día · Ingresó como candidata
-
Último estado
hace 1 día · Última actualización registrada
Mini scoring (LScore)
Fuentes
- Fuente principal
-
eldiario.es
https://www.eldiario.es
Comentarios