Saltar al contenido principal

Procedencia editorial

Fuente original
eldiario.es
Enviado por
alberto
Resumen generado
El resumen se ha producido automáticamente y no sustituye la publicación original.
Análisis de Limonatic
Contenido analítico añadido por la plataforma y diferenciado de la fuente.
Sin revisión editorial humana
No consta una revisión humana de este contenido.

Agustín Fernández Mallo advierte sobre el alto coste energético de la inteligencia artificial

Actualidad · Fuente original · Leer en eldiario.es

Fecha original
Fecha en Limonatic

El escritor disecciona en 'El ángel caído de la inteligencia artificial' el impacto mitológico, antropológico y político de la inteligencia artificial, alertando sobre la necesidad de una regulación estatal frente al avance de las corporaciones tecnocráticas
Entrevista - Ester Expósito: “Me parece muy importante prohibir las redes a menores de 16 años”
Desde que el mundo es mundo percibido por los humanos, lo que se suele llamar el inicio de los tiempos, en el eco profundo de los mitos que se han constituido, el ser humano ha arrastrado una pulsión tan enigmática y al parecer inevitable, que se ha repetido fuera donde fuere, en toda la extensión a lo largo y a lo ancho del globo terráqueo: la necesidad perpetua de crear algo que lo supere, de proyectar su propia sombra más allá de los límites de la materia biológica para engendrar una criatura dotada de voluntad propia hecha a imagen y semejanza del humano. Hoy, esa antigua ambición se manifiesta en una disciplina todavía sin nombre ni definición concreta, una suerte de neorreligión contemporánea donde se alzan apóstoles del progreso y detractores del apocalipsis.
Este es el tema central que desarrolla Agustín Fernández Mallo (A Coruña, 1967) en El ángel caído de la inteligencia artificial, un ensayo donde disecciona el fenómeno de la IA como un espejo de nuestro tiempo al que con urgencia se debe mirar el reflejo. El autor, reconocida figura de la literatura contemporánea que siempre ha explorado los límites entre las ciencias, el arte y la narrativa, interpreta en su último trabajo este fenómeno tecnológico desde lo mitológico, antropológico y político con una visión metafórica propia de un poeta.
Desde las primeras páginas del ensayo, el autor subvierte la idea de que la inteligencia artificial constituye un territorio estrictamente científico. Para Fernández Mallo, nos encontramos ante un sistema de creencias bien estructurado que repite patrones atávicos de la cultura humana. “Es como una suerte de nueva teología. Se conforma con toda una serie de apóstoles que dicen, 'no, esto va a superar al ser humano y además va a ser beneficioso al 100% para el ser humano' y se conforma en el otro lado de la polaridad con verdaderos detractores que creen que será el fin del mundo”, dice el escritor a elDiario.es.
Esta polarización entre tecnófilos mesiánicos y agoreros del apocalipsis no es, en opinión del escritor, más que una repetición constante de un “impulso ancestral” del ser humano por crear algo que lo supere, desde el mito de Pigmalión hasta el Frankenstein de Mary Shelley o las derivas del transhumanismo de finales del siglo XX. Estas son tres referencias que se desarrollan como metáforas literarias de esta pulsión antropológica por crear lo más grande jamás creado. El mito de Pigmalión representa el deseo primigenio de esculpir una criatura tan perfecta que cobre vida propia, un reflejo del afán narcisista del creador por superar sus propias limitaciones físicas. Luego se encuentra la sombra de Frankenstein, que introduce la advertencia moderna de esa misma soberbia humana: el monstruo cobrado en el laboratorio que escapa al control de su artífice, encarnando el miedo a que propia criatura diseñada se vuelva en contra de su creador.
Sin embargo, Fernández Mallo da un paso más allá al fusionar estas tradiciones, recurriendo así a la figura del ángel caído. Las inteligencias artificiales actuales actúan, en el imaginario del ensayista, como entidades desterradas de su “paraíso de origen digital”, que cargan con la maldición de encarnarse en el “mundo terrenal”. No son solo autómatas robots, pues pueden llegar a ser entes a los que se pretende dotar de una voluntad propia (una libertad espuria), repitiendo una vez más el gran misterio de nuestra especie: la necesidad constante de inventar una imagen material e hipertrofiada de nosotros mismos, atrapados en un perpetuo equilibrio inestable entre la realidad y la ficción.
Sin embargo, y a pesar de la fascinación que despierta esta pátina teológica, el autor insiste en descender la mirada desde el mito hasta lo que ocurre y cómo se desarrolla esta tecnología. Frente al relato de una inteligencia etérea, Fernández Mallo opone un contraste físico inapelable, “la desproporción energética que supone que mientras que el cerebro humano funciona con apenas 25 vatios, la modesta potencia de una bombilla corriente, capaz de generar arte y pensamiento profundo, mantener una conversación banal con una IA requiere el equivalente a la energía de una ciudad entera de 10.000 habitantes”. El autor reflexiona que lo que se está haciendo no es imitar la eficiencia biológica, sino “invertir recursos y energía en algo que no tiene nada que ver con la inteligencia”.
El negocio del apocalipsis
Si el mito habla de ambiciones metafísicas de un ser aterrado desde el cielo, la historia real de la tecnología tiene sus raíces en el pragmatismo de los conflictos bélicos y el capitalismo. Desde los algoritmos pioneros esbozados por Ada Lovelace en el siglo XIX hasta las máquinas de Alan Turing descifrando el código Enigma durante la Segunda Guerra Mundial, la innovación ha estado siempre atada al campo de batalla y a intereses geopolíticos. Ahora, el peligro ya no es meramente el enfrentamiento, también la creciente influencia de grandes corporaciones tecnológicas que amenazan con desestabilizar el propio funcionamiento de las democracias.
Asimismo, otro de los ejes que recorren el ensayo es la genealogía oscura de la tecnología, un tema recurrente en anteriores trabajos del autor como La forma de la multitud, donde desarrolla que el avance tecnológico no nace de la convivencia civil pacífica, sino de intereses promovidos por las guerras. Desde los algoritmos pioneros esbozados por Ada Lovelace en el siglo XIX hasta las máquinas Enigma de Alan Turing al servicio del ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial, la innovación ha estado atada a la geopolítica.
No obstante, el peligro actual adquiere matices inéditos. Según advierte el autor, la gran amenaza no reside en una “rebelión autónoma” de las máquinas, sino en la erosión de las democracias liberales a manos de grandes corporaciones tecnológicas que buscan infiltrarse en el seno de los Estados. “Los estados tienen ahora mismo una responsabilidad grandísima”, revela. “Las democracias liberales que todos conocemos quedarán a merced de una o de muchas IA. Pero ojo, las IA no funcionan solas, no tienen autonomía, aún no son ángeles caídos. Están controladas por personas, y ahí van a obtener dividendos a costa del planeta entero”, agrega.
Cuando un alumno le pregunta algo a una IA y en un segundo le da el resultado, no puede aprender a pensar
Agustín Fernández Mallo
— Escritor
Con respecto a las constantes advertencias apocalípticas lanzadas por los propios magnates que desarrollan estas tecnologías, figuras como Elon Musk o líderes de grandes corporaciones, el autor desmitifica el fenómeno y atisba que pudiera ser una estrategia de control social. El miedo, recuerda, ha sido históricamente la herramienta más eficaz para someter a las poblaciones, creando una cohorte de sacerdotes seculares que dicen predecir un futuro inescrutable.
En un plano más cotidiano, la irrupción de estas herramientas en la educación secundaria abre una brecha peligrosa sobre la cognición humana. Ante la facilidad con la que un alumno puede obtener un texto redactado en segundos, el ensayista lanza una advertencia sobre lo que denomina “la externalización total del cuerpo y de la mente”, y explica que “aprender a pensar es trazar un camino para resolver un problema a través de ensayo y error”. “Cuando un alumno le pregunta algo a una IA y en un segundo le da el resultado o le hace un texto de cuatro páginas, lo que está haciendo es un salto directo. El alumno no está haciendo ese camino y, al no hacer ese camino, no puede aprender a pensar”, apunta. El libro que advierte del peligro de la IA en la educación: “El alumno no puede aprender a pensar”.
'Deus ex machina' no es nacer
Subyace una última frontera inquebrantable que separa para siempre al algoritmo del ser humano: la materia. Frente a la ilusión de invocar un Dios digital que resuelva todos nuestros enigmas o nos otorgue una falsa inmortalidad, Agustín Fernández Mallo insiste en que lo verdaderamente constitutivo de nuestra especie es “la finitud biológica y el hecho mismo de nacer con un cuerpo vulnerable”.
Tal como subraya el autor, “el ser humano tiene cuerpo”: “Lo que nos hace humanos es precisamente tener cuerpo, no que tengamos memoria”. “Una inteligencia artificial puede recibir energía de manera indefinida y acumular petabytes de datos históricos, pero carece de carne, de heridas físicas y de la conciencia de su propia muerte”, indica.
Esta conciencia de la mortalidad es, según el ensayo, el motor secreto que nos impulsa a crear arte, ciencia y pensamiento complejo. “La entropía, el aumento de la entropía del universo, lo vemos en nuestro cuerpo, tenemos heridas [...] y eso es lo que nos hace tener un lenguaje complejo”, dice Fernández Mallo. Sin esa corporalidad nacida de la fragilidad, sin esa memoria arbitraria construida en el presente y sin la certeza de la finitud, la máquina solo posee historia de datos, nunca memoria viva. Con la intención del creador, una IA podrá fingir ser humana y actuar como un falso oráculo mecánico, pero por ella jamás pasará la experiencia de la carne y de la muerte, trazando así una línea ontológica definitiva que la mantendrá, por siempre, al otro lado del espejo.

Imagen 1 de Agustín Fernández Mallo advierte sobre el alto coste energético de la inteligencia artificial
Imagen 1 de Agustín Fernández Mallo advierte sobre el alto coste energético de la inteligencia artificial

Análisis editorial

Agustín Fernández Mallo advierte en su ensayo 'El ángel caído de la inteligencia artificial' que la erosión democrática actual no es obra de los procesos estatales tradicionales, sino impulsada por corporaciones tecnológicas que operan bajo una "nueva teología". El escritor sostiene que es imperativo que los gobiernos establezcan límites claros y legislen seriamente sobre la entrada de la IA en la política para contrarrestar este avance tecnocrático corporativo.

Fernández Mallo, autor nacido en 1967, describe el fenómeno como una polarización artificial entre visiones mesiánicas y apocalípticas que repite patrones atávicos culturales desde el mito de Pigmalión hasta Frankenstein. Para el ensayista, la IA no es un territorio estrictamente científico, sino un sistema de creencias donde se alzan apóstoles del progreso y detractores del fin del mundo, generando una desproporción energética inapelable: mientras que el cerebro humano funciona con apenas 25 vatios, mantener una conversación banal con una IA requiere la energía equivalente a una ciudad entera de 10.000 habitantes.

Esta dinámica conlleva riesgos críticos como la erosión democrática por la influencia desmedida de corporaciones sin supervisión y la manipulación cognitiva de menores expuestos a dinámicas de control social antes de los 16 años. La dificultad para establecer marcos regulatorios efectivos se ve agravada por la polarización extrema entre tecnófilos y detractores, lo que exige una prohibición del acceso a redes sociales para usuarios jóvenes y un diálogo público que trascienda estas visiones opuestas.

La conclusión final es que la urgencia crítica requiere una intervención legislativa inmediata que regule tanto a las corporaciones tecnocráticas como proteja específicamente a la población juvenil mediante restricciones en el uso de plataformas digitales. Solo así se podrá evitar que la ambición humana de crear algo que lo supere derive en un espejo distorsionado donde la realidad y la ficción pierdan su equilibrio, salvaguardando la autonomía cognitiva frente al apocalipsis del progreso descontrolado.

Contexto y análisis adicional

Digest

Resumen ejecutivo
  • Agustín Fernández Mallo advierte en su ensayo 'El ángel caído' que la erosión democrática actual es impulsada por corporaciones tecnológicas y no por procesos estatales tradicionales.
  • El autor describe el debate sobre la IA como una polarización artificial entre visiones mesiánicas y apocalípticas, comparándolo con antiguas mitologías humanas de crear seres superiores.
Evidencias
  • Fernández Mallo identifica a las grandes corporaciones tecnológicas como los motores principales detrás de la erosión política en las democracias liberales.
  • El ensayo caracteriza el fenómeno de la IA como una 'nueva teología' que genera apóstoles del progreso y detractores del fin del mundo, replicando patrones atávicos culturales.
  • La obra explora el impacto antropológico de la IA desde su origen mítico hasta su manifestación contemporánea como disciplina sin definición concreta.
Acciones
  • Los legisladores deben priorizar la creación de marcos regulatorios estatales específicos para limitar la influencia de las corporaciones tecnológicas en los procesos democráticos.
Conclusión final

Es imperativo que los gobiernos establezcan límites claros y legislen seriamente sobre la entrada de la inteligencia artificial en la política para contrarrestar el avance tecnocrático corporativo.

Riesgos

Riesgos/alertas
  • Erosión democrática por la influencia desmedida de corporaciones tecnocráticas sin supervisión estatal.
  • Brecha crítica en la protección cognitiva de menores expuesta a dinámicas de control social y manipulación al no prohibir redes sociales antes de los 16 años.
  • Dificultad para establecer marcos regulatorios efectivos debido a la polarización entre visiones mesiánicas y apocalípticas sobre la IA.
Acciones recomendadas
  • Implementar una regulación estatal urgente que limite la influencia de las grandes corporaciones tecnológicas en la política.
  • Prohibir el acceso a redes sociales para usuarios menores de 16 años para proteger su autonomía cognitiva.
  • Fomentar un diálogo público que trascienda la polarización extrema (tecnófilos vs. detractores) para construir consenso regulatorio.
Señales/evidencias
  • El autor Agustín Fernández Mallo advierte sobre el impacto político y antropológico de la IA como una 'nueva teología' con apóstoles mesiánicos y detractores apocalípticos.
  • La entrevistada Ester Expósito destaca explícitamente la importancia de prohibir las redes sociales a menores de 16 años.
  • El ensayo 'El ángel caído de la inteligencia artificial' disecciona el fenómeno como un sistema de creencias que requiere una mirada urgente desde lo político.
Conclusión

La evidencia indica una urgencia crítica para que los gobiernos intervengan legislativamente, regulando tanto a las corporaciones tecnocráticas como protegiendo específicamente a la población juvenil mediante prohibiciones en redes sociales, ante el riesgo de erosión democrática y manipulación cognitiva.

Autor · clanes

Votos · compartir

0
· Abrir en el medio

Las historias descartadas o eliminadas no admiten votos ni reportes.

Sentimiento

Tono: Negativo Impacto: Neutro Financiero: Neutro

Entidades (agregadas)

Hover para ver referencias.
Agus (PERSON) ×3 tín Fernández Mallo (PERSON) ×3 Gobierno (ORG) Ester Expósito (PERSON) ×2 Fernández Mallo (PERSON) ×4 Pigmalión (PERSON) ×2 Mary Shelley (PERSON) Frankenstein (PERSON) Ada Lovelace (PERSON) ×2 Alan Turing (PERSON) ×2 Estados (ORG) Elon Musk (PERSON) Dios (PERSON) Agustín Fernández Mallo (PERSON)
Detalles avanzados Timeline y mini scoring

Evolución temporal

  1. Enviada

    hace 3 días · Historia enviada para revisión

  2. Último estado

    hace 15 horas · Última actualización registrada

Mini scoring (LScore)

Caliente 1.999,24 Ascenso 0,02

Fuentes

Fuente principal
eldiario.es

https://www.eldiario.es

Comentarios