Colapso del hielo en Milne Fiord destruye ecosistema único de agua dulce
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Un extraño cambio registrado en el Ártico canadiense ha permitido a los científicos reconstruir la desaparición de un ecosistema acuático que durante décadas permaneció aislado del océano. El fenómeno ocurrió en el fiordo de Milne, al norte de la isla de Ellesmere, dentro del territorio canadiense de Nunavut. Una investigación publicada en la revista científica Scientific Reports detalla ahora cómo el sistema comenzó a transformarse hasta perder por completo su estructura original. Los investigadores combinaron perfiles anuales del agua, imágenes por satélite, sensores instalados bajo el hielo y observaciones de campo para seguir su evolución.
El protagonista era el último gran lago epishelf del Ártico canadiense, un tipo de masa de agua muy poco común que existe gracias a una plataforma de hielo situada en la entrada de un fiordo. Ese hielo funciona como una presa natural: impide que el agua dulce procedente de tierra y de los glaciares escape directamente al mar y permite que se acumule sobre el agua salada. El resultado es una configuración singular, con una capa de agua dulce situada directamente encima del océano Ártico y separada de él por una estrecha zona de transición. La plataforma de hielo de Milne había mantenido este equilibrio durante años, aunque los científicos ya habían detectado un progresivo debilitamiento.
La situación cambió drásticamente en julio de 2020, cuando la plataforma de hielo de Milne se fracturó y perdió alrededor del 45% de su superficie. La ruptura eliminó la barrera que retenía el agua dulce y abrió una conexión mucho más directa entre el fiordo y el océano Ártico. El lago, que ocupaba una extensión comparable a la de Formentera, comenzó entonces a vaciarse y desapareció como sistema independiente en cuestión de meses. Aunque el colapso del hielo fue identificado aquel año, hicieron falta varios ejercicios de observación para reconstruir con precisión qué había ocurrido bajo la superficie.
Un ecosistema perdido
Los instrumentos instalados por el equipo científico permitieron comprobar posteriormente que el agua dulce había dejado de dominar el fiordo. Cuando los investigadores regresaron a la zona, los datos mostraron que en julio de 2022 el agua salobre ya había sustituido por completo a la capa de agua dulce que caracterizaba al lago. “Los lagos epishelf son extraordinarios porque un ecosistema de agua dulce se sitúa directamente sobre uno marino, separados únicamente por una fina frontera entre agua dulce y salada”, explicó Andrew Hamilton, coautor del estudio. “Cuando la plataforma de hielo se rompió, esa estructura ecológica única desapareció”, añadió el investigador de la Universidad de Alberta.
Los investigadores utilizaron una red de sensores junto con datos de perfiles anuales del agua, imágenes satelitales y observaciones de campo para documentar los cambios en el fiordo de Milne desde 2011 (Universidad de Alberta)
La pérdida no afecta únicamente al lago, porque bajo el hielo existía también un ecosistema marino adaptado a condiciones extremas de oscuridad permanente. Durante una campaña realizada en 2017, el equipo perforó el canal de salida situado bajo la plataforma y encontró estrellas frágiles, anémonas de mar, vieiras y otros organismos. Hamilton describió aquel entorno como “fenomenal”, después de observar una comunidad biológica activa en un espacio completamente aislado de la luz solar. Con la desaparición de la plataforma y el drenaje del agua dulce, aquella organización ecológica dejó de existir tal y como había funcionado durante miles de años.
Los científicos llevaban vigilando Milne Fiord desde 2011 mediante sensores capaces de registrar la temperatura y la salinidad a diferentes profundidades. Ese seguimiento permitió comprobar que tanto el lago como la plataforma de hielo se habían ido adelgazando durante décadas antes del colapso definitivo de 2020. “La plataforma de hielo y el lago se habían estado adelgazando durante décadas, pero la ruptura de 2020 fue la gota que colmó el vaso”, explicó Jérémie Bonneau, autor principal del trabajo y profesor de ingeniería civil y del agua en la Universidad Laval. “El lago se drenó en cuestión de meses”, afirmó el investigador sobre la rapidez con la que desapareció el sistema.
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La zona forma parte de la denominada Last Ice Area, una región situada entre Canadá y Groenlandia donde se espera que el hielo marino permanente resista durante más tiempo que en otras partes del hemisferio norte. También pertenece al área marina protegida de Tuvaijuittuq, cuyo nombre en inuktitut significa “el lugar donde el hielo nunca se derrite”. Los autores consideran extremadamente improbable que la plataforma pueda reconstruirse bajo la trayectoria climática actual, lo que impediría que vuelva a formarse otro lago de estas características en Milne Fiord. “Estos sistemas tardaron miles de años en formarse y se perdieron en meses. A cualquier escala temporal humana, no van a volver”, señaló Bonneau.
Análisis editorial
Un lago del tamaño de Formentera desapareció en cuestión de meses tras la fractura de su plataforma de hielo en julio de 2020, revelando una vulnerabilidad extrema en el Ártico canadiense que desafía las expectativas sobre la persistencia del hielo marino permanente. Este evento catastrófico en el fiordo de Milne, dentro del territorio de Nunavut, no fue un accidente aislado sino el resultado final de décadas de adelgazamiento progresivo que culminó con la pérdida irreversible de uno de los ecosistemas acuáticos más singulares del planeta.
La investigación científica demuestra cómo la ruptura eliminó la presa natural que retenía agua dulce sobre el océano salado, provocando que en julio de 2022 la capa original fuera sustituida por completo por agua salobre y extinguiera una comunidad biológica única adaptada a la oscuridad permanente. Los datos satelitales y sensores instalados desde 2011 confirmaron que este sistema, protegido bajo el nombre inuktitut de "el lugar donde el hielo nunca se derrite", colapsó al perder aproximadamente el 45% de su superficie glaciar, borrando miles de años de evolución ecológica en un lapso de apenas dos años.
A pesar de que la zona forma parte de la Last Ice Area, destinada a resistir más tiempo que otras regiones del hemisferio norte, los autores consideran extremadamente improbable que la plataforma se reconstruya bajo las actuales trayectorias climáticas, condenando a este ecosistema a no volver a formarse jamás. La desaparición de esta barrera natural expone la fragilidad de los sistemas glaciares aislados y subraya que incluso en zonas críticas donde el hielo debería persistir, el calentamiento global está acelerando colapsos irreversibles que alteran drásticamente la química del agua y la vida marina subyacente.
Este caso sirve como una advertencia urgente para priorizar la monitorización continua de otras plataformas en la región, ya que la pérdida permanente de este lago epishelf demuestra un cambio estructural acelerado donde las condiciones únicas necesarias para sostener tales sistemas ya no existen. La ciencia ahora busca detectar fracturas tempranas similares antes de que ocurran nuevas extinciones masivas, pero el colapso de Milne Fiord deja claro que la ventana para preservar estos refugios glaciares se está cerrando con una rapidez alarmante.
Contexto y análisis adicional
Digest
Resumen ejecutivo
- La fractura de la plataforma de hielo en el fiordo de Milne en julio de 2020 provocó la desaparición repentina del lago epishelf más grande del Ártico canadiense, un ecosistema único que se extinguió en meses tras perder su barrera natural.
- Este evento confirma la vulnerabilidad extrema de los sistemas glaciares aislados frente al calentamiento global, especialmente en zonas críticas donde el hielo marino permanente debería persistir más tiempo.
Evidencias
- En julio de 2020, la plataforma de hielo se fracturó perdiendo aproximadamente el 45% de su superficie, eliminando la presa que retenía el agua dulce.
- El lago, con una extensión comparable a la isla de Formentera, dejó de existir como entidad independiente en cuestión de meses tras la ruptura.
- Para julio de 2022, las mediciones confirmaron que el agua salobre había sustituido por completo a la capa de agua dulce que caracterizaba al sistema.
Acciones
- Priorizar la monitorización continua de otras plataformas de hielo en la 'Last Ice Area' para detectar fracturas tempranas que puedan desencadenar pérdidas similares.
Conclusión final
La pérdida permanente de este ecosistema demuestra un colapso irreversible y acelerado en el Ártico canadiense, donde las condiciones únicas para sostener lagos epishelf ya no existen bajo las actuales trayectorias climáticas.
Riesgos
Riesgos/alertas
Acciones recomendadas
Señales/evidencias
- Un extraño cambio registrado en el Ártico canadiense ha permitido a los científicos reconstruir la desaparición de un ecosistema acuático que durante décadas permaneció aislado del océano.
- El fenómeno ocurrió en el fiordo de Milne, al norte de la isla de Ellesmere, dentro del territorio canadiense de Nunavut.
- Una investigación publicada en la revista científica Scientific Reports detalla ahora cómo el sistema comenzó a transformarse hasta perder por completo su estructura original.
Conclusión
No se identifican alertas deducibles con suficiente soporte en el texto disponible.
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