El expareja condenado controló remotamente el Tesla de la víctima para acosarla y limitar su
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Un empresario logró controlar a distancia el coche eléctrico de su expareja, regulando su velocidad, la temperatura y el cierre centralizado, "lo que ha provocado importantes problemas de seguridad para la víctima en la carretera"
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Hace casi un año, Stacey (el nombre es ficticio por razones de privacidad) oyó sonar la alarma de su coche Tesla en tres ocasiones en plena noche. Para entonces, esta mujer de Sídney llevaba cuatro años sufriendo maltrato doméstico a manos de su expareja, Enrico Pucci, un empresario condenado por abusos contra sus trabajadores y otras irregularidades.
Cuando sonó la alarma, estaba “demasiado asustada” para salir a la calle porque pensaba que él podría estar dañando su vehículo, según los documentos policiales presentados ante el tribunal. A la mañana siguiente, el coche parecía intacto, pero Stacey se dio cuenta de que el salpicadero electrónico se había reiniciado y se había añadido un perfil de “control parental”.
Tres días después, Pucci, que ahora tiene 50 años, la siguió en un coche y empezó a gritarle por un hombre con el que ella estaba saliendo. “Pensabas que te saldrías con la tuya. Estoy en tu coche. Estoy en tus mapas”, le gritó, según los informes policiales.
En los días siguientes, Stacey descubrió que el perfil de control parental, al que ella no tenía acceso, podía controlar casi por completo el coche, incluyendo su velocidad, la climatización, el bloqueo y el horario de toque de queda, determinando cuándo se podía conducir el vehículo.
Entre el 6 y el 12 de noviembre de 2025, Pucci alteró de forma remota la temperatura del coche, alternando entre el frío extremo y el calor extremo. “La víctima no ha podido circular a determinadas velocidades y, en las ocasiones más recientes a lo largo de este periodo, [el acusado] ha activado el 'modo valet', que reduce inmediatamente la velocidad a 40 km por hora, lo que ha provocado importantes problemas de seguridad para la víctima en la carretera”, indicaban los documentos policiales.
“La víctima no ha tenido ningún control sobre su vehículo desde que se percató de que se había añadido el perfil de control parental el 1 de noviembre de 2025”. “El acusado ha sido el único que ha tenido acceso a los controles del vehículo a través de la aplicación de Tesla. Esto ha provocado a la víctima un estrés considerable, daños psicológicos y temor por su seguridad física al conducir su propio vehículo”, señalan esos mismos informes.
Este miércoles, Pucci ha sido declarado culpable de 30 cargos relacionados con la violencia doméstica contra Stacey, incluido el uso de la aplicación del coche Tesla para acosarla. El juez le ha condenado a dos años y tres meses ante el juzgado local de Parramatta, en el oeste de Sídney, con un período sin libertad condicional de 15 meses, después de que se declarara culpable de los cargos la semana anterior a una vista prevista para agosto.
Durante sus consideraciones a la hora de dictar sentencia, el juez ha indicado que Pucci había mostrado un “comportamiento abusivo” hacia su expareja a lo largo de cuatro años. Esto incluía “múltiples métodos para dominar” a la mujer, entre ellos el uso de la aplicación de Tesla para controlar su coche y la creación de oportunidades de empleo falsas para “generar dependencia”, al tiempo que “la obligaba a dejar pasar otras oportunidades”.
“Si se analiza en su conjunto, [esto] constituye una conducta de carácter coercitivo y controlador, que refleja un patrón de comportamiento destinado a afianzar el poder y la sumisión”, afirma el magistrado.
“Todo quedó en silencio”
Los documentos policiales detallaban años de maltrato. En un incidente que dio lugar a una condena por agresión simple, Stacey le dijo a Pucci en marzo de 2020 que deseaba separarse mientras se encontraban en el coche con el hijo de dos años de la víctima.
“El acusado amenazó con que esa sería la última vez que la víctima vería a su hijo si ponía fin a la relación”, indicaban los documentos. “El acusado le quitó el teléfono a la fuerza y escribió un mensaje al exmarido de la víctima en el que afirmaba que ella no podía cuidar de su hijo y que deseaba renunciar a él”. “El acusado sacó a la fuerza a la víctima de su coche y la arrastró hasta un pilar cercano, la inmovilizó contra él y le dijo: ”Despídete de tu hijo“. Pucci se marchó en coche con el hijo de la víctima, dejándola sin teléfono ni coche”.
Según los documentos, el empresario regresó unos minutos más tarde, agarró a Stacey por el brazo y le dijo: “Espero que comprendas lo que te pasará si vuelves a romper conmigo”. En 2021, tras casarse, Pucci estranguló a Stacey hasta el punto de que ella recordaba haber oído ruidos guturales y haber “luchado” por su vida, según indican los documentos. “Todo quedó en silencio y la víctima perdió el conocimiento”, se lee en los documentos. “Creyó que iba a morir”.
Stacey compró un coche Tesla cuando aún eran pareja, según los informes aportados en el proceso. Al tener dificultades para manejar la tecnología del vehículo, Pucci se ofreció a ayudar a Stacey y le dijo que necesitaría que el coche estuviera a su nombre para “poder tomar el control de la aplicación de Tesla y 'ayudarla'”. “La víctima accedió, con el único propósito de que le ayudaran con la tecnología del vehículo”, indican los documentos.
En noviembre de 2025, un mes después de que la relación hubiera terminado, Pucci utilizó la aplicación del coche Tesla de Stacey para acosarla, lo que se ha tipificado como un delito de uso de un servicio de telecomunicaciones para acosar o hostigar. Esto incluyó siete intentos por parte de Pucci de desconectar el coche de su puerto de carga a través de la aplicación de Tesla.
Historial de abusos
Pucci ha recurrido la sentencia por los 30 delitos y está previsto que vuelva a comparecer ante el tribunal a finales de octubre. Los delitos incluyen ocho cargos de acoso o intimidación con la intención de causar miedo o daño físico, seis cargos de agresión simple, dos cargos de estrangulamiento sin consentimiento, un cargo de uso de un servicio de telecomunicaciones para amenazar de muerte y un cargo de uso de un servicio de telecomunicaciones para amenazar, acosar u ofender.
En 2017, el tribunal federal determinó que una empresa de limpieza de Sídney, propiedad de Pucci, había tratado a algunos trabajadores extranjeros vulnerables como “esclavos” tras negarse a pagarles durante meses y dejarlos sin mobiliario, comida ni tratamientos médicos esenciales. El Defensor del Trabajador logró que un tribunal federal impusiera una multa de casi 450.000 dólares a Grouped Property Services (GPS) Pty Ltd. Pucci, actual propietario y único administrador de la empresa, fue multado con 3.000 dólares por despedir a una mujer cuando esta le preguntó por qué no se le había pagado.
Su hermano, Rosario Pucci, antiguo propietario y director de la empresa, fue descrito por el tribunal federal como “íntimamente implicado” en la explotación y multado con otros 74.300 dólares. En 2022, Enrico Pucci había sido inhabilitado para dirigir sociedades durante el período máximo de cinco años debido a su “implicación en la quiebra de tres empresas”, que adeudaban casi 10 millones de dólares a sus acreedores.
Análisis editorial
Un empresario condenado por abusos laborales logró controlar a distancia el vehículo eléctrico de su expareja, regulando su velocidad y la temperatura interior para perpetuar un acoso psicológico que generó terror extremo en la víctima. Este caso evidencia cómo la tecnología vehicular se instrumentaliza como una herramienta de coerción cuando existe un historial previo de violencia doméstica, transformando un objeto cotidiano en una amenaza continua que impide a la mujer conducir su propio coche.
La manipulación tecnológica fue sistemática y detallada: el agresor instaló un perfil de control parental el 1 de noviembre de 2025, eliminando por completo los controles de la víctima. Entre el 6 y el 12 de noviembre de 2025, alteró remotamente las temperaturas alternando entre frío y calor extremos, mientras activaba repetidamente el modo valet que reducía artificialmente la velocidad máxima a 40 km/h durante periodos críticos en carretera. El acusado ha sido el único en tener acceso a los controles del vehículo a través de la aplicación desde esa fecha, provocando daños psicológicos severos y un temor fundado que le impide salir a la calle debido a la creencia de que él está dañando o manipulando el coche desde fuera.
Las implicaciones de este hecho son alarmantes al demostrar una falla crítica en las protecciones contra el acceso remoto no autorizado, donde funciones vitales como la climatización y la velocidad pueden ser alteradas sin intervención del propietario legítimo. El riesgo físico es inmediato, ya que la capacidad de generar temperaturas opuestas pone en peligro la salud de la ocupante, y la restricción forzada a 40 km/h compromete gravemente la seguridad vial. La víctima experimenta un estrés considerable al conducir su propio vehículo, sintiendo que ha perdido toda autonomía sobre sus medios de transporte debido a la manipulación digital ejercida por quien posee acceso exclusivo a los controles remotos.
Este juicio confirma que el maltrato doméstico puede escalar al uso de tecnología para ejercer control y amenazas físicas directas, exigiendo una revisión urgente de los protocolos de seguridad en aplicaciones móviles vinculadas a vehículos propiedad de víctimas con historial de violencia. Es imperativo implementar medidas judiciales preventivas que restrinjan el acceso digital como parte de las órdenes de alejamiento y permitir a las víctimas revocar accesos remotos sin intervención del propietario original, para evitar que la tecnología se convierta en un instrumento de perpetuación del abuso más allá del entorno físico compartido.
Contexto y análisis adicional
Digest
Resumen ejecutivo
- Un expareja condenado por abusos laborales utilizó el acceso exclusivo a la aplicación de Tesla para controlar remotamente la velocidad, temperatura y bloqueo del vehículo de su víctima.
- Esta manipulación tecnológica generó terror extremo en la víctima al impedirle conducir y transformó un objeto cotidiano en una herramienta continua de acoso psicológico.
Evidencias
- El acusado instaló un perfil de 'control parental' el 1 de noviembre de 2025, eliminando por completo el acceso de la víctima a los controles del vehículo.
- Entre el 6 y el 12 de noviembre de 2025, se alteraron remotamente las temperaturas interiores alternando entre frío y calor extremos.
- Se activó repetidamente el 'modo valet', limitando artificialmente la velocidad máxima a 40 km/h durante periodos críticos en carretera.
- El acusado fue declarado culpable de 30 cargos relacionados con abusos laborales, contextualizando su historial de coerción.
Acciones
- Revisar inmediatamente los registros de actividad de aplicaciones móviles vinculadas a vehículos propiedad de víctimas con historial de violencia doméstica.
- Implementar protocolos de seguridad que permitan a las víctimas revocar accesos remotos y bloquear funciones críticas sin intervención del propietario original.
- Evaluar la necesidad de medidas judiciales preventivas que restrinjan el acceso digital al vehículo como parte de órdenes de alejamiento.
Conclusión final
La evidencia confirma que el acceso no autorizado a sistemas remotos vehiculares puede instrumentalizarse para perpetuar el maltrato doméstico, exacerbando la vulnerabilidad física y psicológica de la víctima más allá del entorno físico compartido.
Riesgos
Riesgos/alertas
- El agresor posee acceso exclusivo a los controles remotos del vehículo mediante una aplicación móvil, lo que le permite manipular funciones críticas como velocidad y climatización sin intervención de la víctima.
- La capacidad de alterar la temperatura interior entre extremos opuestos (frío/calor) genera riesgos físicos inmediatos para la salud de la ocupante.
- El uso del 'modo valet' reduce forzosamente la velocidad máxima a 40 km/h, comprometiendo la seguridad vial y provocando problemas graves en carretera.
- La víctima experimenta un temor fundado que le impide salir a la calle debido a la creencia de que el agresor está dañando o manipulando el vehículo desde fuera.
Acciones recomendadas
- Revocar inmediatamente todos los accesos remotos y perfiles de usuario (incluyendo el perfil de control parental) asociados al vehículo para restablecer el control exclusivo a la propietaria.
- Implementar medidas de seguridad perimetral en la aplicación móvil, como autenticación multifactor obligatoria o desactivación de funciones críticas tras periodos de inactividad sospechosa.
- Derivar a las autoridades competentes los hallazgos sobre el acceso no autorizado y el acoso digital para iniciar procesos legales por violación de privacidad y amenazas.
Señales/evidencias
- El acusado añadió un perfil de 'control parental' al que la víctima no tenía acceso el 1 de noviembre de 2025.
- Entre el 6 y el 12 de noviembre de 2025, se alteró remotamente la temperatura del coche alternando entre frío extremo y calor extremo.
- Se activó el 'modo valet' reduciendo la velocidad a 40 km/h durante el periodo mencionado.
- El acusado ha sido el único en tener acceso a los controles del vehículo a través de la aplicación de Tesla desde que se añadió el perfil.
- La víctima escuchó sonar la alarma del coche tres veces en plena noche y evitó salir a la calle por temor.
Conclusión
El caso demuestra cómo un historial de maltrato doméstico puede escalar al uso de tecnología vehicular para ejercer control, acoso psicológico y amenazas físicas directas, evidenciando una falla crítica en las protecciones contra el acceso remoto no autorizado.
Autor · clanes
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