Excavación en Burgos amplía ventana de 140 m2 al campamento neandertal de hace 46.000 años
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Situada en Las Merindades, Burgos, Cornejo es hoy una localidad con pocos habitantes, pero hace decenas de miles de años acogió un gran campamento neandertal. El yacimiento se localiza dentro de la cueva de Prado Vargas, que estos homínidos ocuparon durante períodos prolongados hace 46.000 años y al que volvieron generación tras generación, lo que revela el valor que otorgaban a este territorio.
Los miles de restos óseos y herramientas de piedra recuperados desde 2016 constituyen la principal fuente de información sobre las actividades cotidianas de estos homínidos en la Prehistoria. Aunque los investigadores llevan años estudiando la cueva, su última campaña ha arrojado dos grandes hitos: una ventana de 140 m2 al pasado y la conversión de Prado Vargas en uno de los enclaves neandertales en cueva más explorados de la península.
Este verano los expertos han estudiado a fondo el terreno en otros 32 metros cuadrados del nivel 4D, justo en la entrada de la gruta, lo que eleva la superficie total excavada de la cueva a 140 m2. No es frecuente encontrar cuevas con campamentos neandertales que se hayan sometido a una excavación tan amplia, gracias a la cual ahora el complejo kárstico de Ojo Guareña ofrece una ventana para entender cómo vivían estos antiguos homínidos.
Prado Vargas no fue un asentamiento puntual. Todo indica que los neandertales lo usaron de forma reiterada durante generaciones. A lo largo de sus sucesivas campañas en la cueva los arqueólogos han recuperado miles de vestigios, restos que convierten a Prado Vargas en un lugar clave para comprender cómo vivían los últimos neandertales que habitaron esta parte de la península.
En 2024 los investigadores habían recuperado ya 15.000 restos. A ellos se añaden ahora los más de 1.500 extraídos este verano, una vasta colección de vestigios formada sobre todo por fragmentos de huesos animales y útiles de piedra. Esta intensa acumulación refuerza la idea de que la cueva fue un gran campamento neandertal habitado por sucesivas generaciones durante cientos o miles de años.
Según el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), los más de 1.500 restos arqueológicos y paleontológicos recuperados esta campaña aportan nuevas evidencias sobre la intensa ocupación de la cavidad por estos grupos, principalmente hasta finales del otoño. Se cree que los neandertales ocupaban la cavidad gran parte del año, entre primavera y otoño.
Quedan todavía algunas incógnitas por resolver, como el tiempo exacto que transcurrió entre las diferentes ocupaciones de la gruta. Entre los hallazgos se encuentran dientes y fragmentos óseos de jabalíes (Sus scrofa), caballos (Equus ferus), bisontes (Bison priscus), uros (Bos primigenius), gamos (Dama dama) y otros animales, que ilustran la dieta y el entorno de estos grupos prehistóricos.
Análisis editorial
En el corazón de Las Merindades, Burgos, la cueva de Prado Vargas ha dejado de ser un simple refugio para revelarse como una base estable donde los neandertales vivieron generación tras generación hace 46.000 años. Este hallazgo transforma nuestra comprensión de estos homínidos, demostrando que no eran meros ocupantes puntuales sino pobladores organizados que valoraban intensamente el espacio para su subsistencia a largo plazo.
La evidencia material respalda esta tesis de una ocupación prolongada y compleja: desde 2016, los arqueólogos han recuperado más de 15.000 restos arqueológicos en total, incluyendo 1.500 huesos animales extraídos este verano que muestran claras marcas de carnicería y fracturación para acceder al tuétano. La excavación actual ha ampliado la superficie estudiada a 140 m², permitiendo observar un campamento utilizado principalmente entre primavera y otoño, donde los neandertales elaboraban herramientas con un arsenal del 95% de sílex y utilizaban retocadores de hueso para afinar sus instrumentos.
Sin embargo, persisten incógnitas críticas que matizan esta visión de estabilidad absoluta, ya que la cronología exacta entre las distintas ocupaciones no está totalmente resuelta y desconocemos la duración total del uso anual de la cavidad. Aunque se cree que los grupos habitaban el lugar gran parte del año, quedan lagunas temporales por cerrar para comprender el ciclo completo de uso, lo que sugiere que aún queda mucho potencial arqueológico sin explorar dentro del complejo kárstico de Ojo Guareña más allá de los 140 m² actuales.
En definitiva, Prado Vargas se consolida como uno de los enclaves neandertales más explorados de la península, ofreciendo una ventana única para entender el comportamiento residencial hace casi medio millón de años. La prioridad ahora debe ser priorizar la excavación sistemática del resto del complejo kárstico y resolver las lagunas temporales identificadas, pues solo así podremos confirmar si este fue un hogar permanente o una estación base estratégica en un itinerario más amplio de estos antiguos habitantes.
Contexto y análisis adicional
Digest
Resumen ejecutivo
- Las excavaciones en la cueva Prado Vargas (Burgos) confirman que los neandertales mantuvieron un campamento base estable durante generaciones hace 46.000 años.
- Este hallazgo redefine a estos homínidos como pobladores organizados que valoraban el espacio para una subsistencia intensiva, no solo como refugios puntuales.
Evidencias
- La ocupación data de hace 46.000 años y se caracteriza por un uso reiterado del sitio generación tras generación.
- Se han recuperado más de 15.000 restos arqueológicos en total, incluyendo 1.500 huesos animales extraídos este verano.
- La superficie excavada alcanza los 140 m², lo que permite estudiar un campamento base utilizado durante gran parte del año.
Acciones
- Priorizar la excavación sistemática del resto del complejo kárstico de Ojo Guareña para ampliar la ventana temporal y espacial actual.
Conclusión final
Prado Vargas se consolida como uno de los enclaves neandertales más explorados de la península, ofreciendo una ventana única para entender el comportamiento residencial y de subsistencia de estos grupos hace casi medio millón de años.
Riesgos
Riesgos/alertas
- La cronología exacta entre las distintas ocupaciones del campamento no está totalmente resuelta.
- No se conoce la duración total del uso anual de la cavidad por parte de los neandertales.
Acciones recomendadas
- Priorizar investigaciones futuras para cerrar las lagunas temporales entre las diferentes ocupaciones identificadas.
- Continuar explorando y excavando las áreas no estudiadas dentro de la superficie total del sitio (más allá de los 140 m² actuales).
Señales/evidencias
- Persisten incógnitas críticas sobre la cronología exacta entre las distintas ocupaciones.
- No se ha determinado la duración total del uso anual de la cavidad.
- La excavación actual cubre solo 32 m² adicionales, elevando el total a 140 m², mientras que queda por explorar gran parte del potencial arqueológico.
Conclusión
El yacimiento confirma asentamientos neandertales complejos y duraderos en la Península Ibérica hace 46.000 años, aunque es necesario resolver las lagunas temporales entre ocupaciones para comprender el ciclo anual de uso del campamento.
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