Italia responde a Albares: «La decisión de suspender Schengen es la correcta»
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Cuatro días después de cerrar sus fronteras con España, Italia mantiene una postura firme ante la crisis migratoria en Ceuta. El ministro italiano Antonio Tajani respondió este lunes con dureza a su homólogo español José Manuel Albares, defendiendo que la suspensión del espacio Schengen es la medida correcta y cuenta con el respaldo de 21 países europeos.
El ministro de Exteriores italiano presumió de la eficacia de las políticas migratorias de su gobierno frente a las críticas españolas. El ministro español había acusado por la mañana a varios estados y gobiernos de no haber estado a la altura durante la crisis, señalando que el ejemplo italiano ha sido uno de los fallidos en la gestión de la llegada masiva de inmigrantes a Lampedusa.
Tajani divide su respuesta en dos ejes principales. Por una parte, responde a quienes sugieren que la crisis ya se ha resuelto porque la mayoría de los inmigrantes han regresado a Marruecos. Apunta que entre los migrantes llegados a Ceuta hay más de 5.000 procedentes de la zona subsahariana que no pueden ser repatriados ni devueltos a Marruecos, planteando qué será de ellos y adónde irán.
Por otra parte, contesta las acusaciones sobre la gestión italiana de la crisis migratoria esgrimiendo porcentajes. Según Tajani, desde 2023 los migrantes irregulares en Italia han disminuido un 60% en términos interanuales. De enero a julio de 2026, los desembarcos se han reducido un 80% con respecto al mismo periodo de 2023.
Las llegadas irregulares por mar hasta el 15 de julio de 2026 ascendieron a 15.323, lo que supone un descenso del 54% respecto a 2025 y del 50% respecto a 2024. El ministro atribuye este resultado a un arduo trabajo y acuerdos bilaterales con ocho países de origen y tránsito que hoy en día promueven flujos migratorios regulares y seguros.
Tajani también se jacta de que el nuevo Pacto de la UE sobre asilo y migración tiene un marcado carácter italiano, siguiendo la estela de las enseñanzas de Silvio Berlusconi y de los gobiernos que él dirigió. Curiosamente, las cifras no coinciden con las que ha distribuido este mismo lunes el Ministerio del Interior en Italia para sacar pecho del desplome de llegadas de migrantes irregulares.
Según fuentes del departamento italiano, se trata de una caída del 55% respecto al año pasado y de aproximadamente el 82% respecto a 2023. En cuanto a la supuesta invasión de Lampedusa, en estos momentos hay 98 migrantes en la isla y hace tiempo que no se vive ninguna situación de emergencia en el lugar.
Siempre desconfío de las cifras expresadas en porcentajes, explica a ABC la diputada de la oposición Rachele Scarpa, experta en política migratoria en el PD. Aunque es cierto que los desembarcos han disminuido mucho, Tajani omite estratégicamente la cifra récord de muertes en el mar y nunca tendremos datos sobre cuántas personas mueren en los centros de detención de Libia y Túnez o son abandonadas.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), casi 1.300 personas han perdido la vida en el Mediterráneo en lo que va de año. La Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) coincide en que el número total de llegadas irregulares sigue disminuyendo, pero el coste humano sigue siendo elevado.
También dice que la llegada de inmigrantes a España por el Mediterráneo occidental fue la única ruta importante que registró un aumento, con unas 7.900 detecciones, lo que supone un incremento del 17% respecto al año anterior.
Análisis editorial
Cuatro días después de cerrar sus fronteras con España tras la crisis en Ceuta, Italia no da tregua diplomática: Antonio Tajani defiende con dureza que la suspensión del espacio Schengen es la medida correcta y cuenta con el respaldo de 21 países europeos. Esta postura se erige como una respuesta directa a las acusaciones de José Manuel Albares, quien criticó la gestión italiana frente al aumento de llegadas en Lampedusa, mientras Tajani invoca cifras que sostienen la eficacia de su política migratoria ante un escenario de tensión estratégica dentro de la Unión Europea.
El ministro italiano esgrime datos para justificar el éxito de sus políticas, señalando que desde 2023 los migrantes irregulares han disminuido un 60% y que entre enero y julio de 2026 los desembarcos se redujeron un 80% respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, esta narrativa choca con la realidad humanitaria: mientras las llegadas por mar bajaron hasta el 15 de julio de 2026 a 15.323 personas, la Organización Internacional para las Migraciones reporta que casi 1.300 han perdido la vida en el Mediterráneo este año, una cifra que los responsables políticos omiten estratégicamente al centrarse exclusivamente en el descenso porcentual de los flujos.
La crisis se profundiza con riesgos operativos y geopolíticos: más de 5.000 migrantes subsaharianos no repatriables quedan atrapados sin solución, y la opacidad sobre las muertes en centros de detención de Libia o Túnez genera desconfianza institucional. Aunque fuentes del Ministerio del Interior italiano citan una caída del 55% respecto al año pasado y un descenso del 82% desde 2023, contrastando con el aumento del 17% detectado en la ruta España-Mediterráneo occidental, la propuesta de establecer centros de retorno fuera de la UE, como Ruanda o Uganda, revela una intención de externalizar la gestión humanitaria que podría fracturar aún más la cohesión europea.
En última instancia, la disputa entre Roma y Madrid trasciende el debate migratorio para convertirse en un desafío a los Tratados europeos y a la transparencia de datos vitales. Mientras Italia promueve un nuevo Pacto sobre asilo con marcado carácter italiano, heredero de las enseñanzas de Silvio Berlusconi, la omisión deliberada del coste humano y la falta de protocolos independientes para reportar mortalidad en terceros países sugieren que la solución técnica no está resolviendo el problema moral. La suspensión unilateral de Schengen sin garantizar mecanismos claros para las poblaciones vulnerables deja a la Unión Europea expuesta a una crisis de gobernanza donde la eficiencia estadística no logra ocultar la gravedad de la pérdida de vidas.
Contexto y análisis adicional
Digest
Resumen ejecutivo
- El artículo sitúa el foco en antonio Tajani respondió este lunes con dureza a su homólogo José Manuel Albares y dijo que la suspensión del acuerdo Schengen por la crisis de Ceuta es correcta y cuenta con el respaldo de 21 países europeos. y lo conecta con «Aunque es cierto que los desembarcos han disminuido mucho, Tajani omite estratégicamente la cifra récord de muertes en el mar y nunca tendremos datos sobre cuántas personas mueren en los centros de detención de Libia y Túnez o son abandonadas en el Sáhara», apunta.
Evidencias
- Cuatro días después de cerrar sus fronteras con España, Italia no da tregua.
- Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), casi 1.300 personas han perdido la vida en el Mediterráneo en lo que va de año. La Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) coincide en que «el número total de llegadas irregulares sigue disminuyendo, pero el coste humano sigue siendo elevado».
- El ministro de Exteriores italiano presumió además de la «eficacia» de las políticas migratorias de su gobierno. El ministro español había acusado por la mañana a «estados y gobiernos» de no haber estado a la altura durante la crisis de Ceuta, y que «el ejemplo italiano ha sido uno de ellos».
- «Ya le gustaría a Italia hacer como lo ha hecho España», añadió Albares en referencia a la gestión de la llegada masiva de inmigrantes a Lampedusa, que «año tras año queda sumergida».
Acciones
- Evaluar el coste de reparación y protección de los equipos frente a la recurrencia de los daños señalados.
Conclusión final
La lectura ejecutiva apunta a un problema operativo con coste económico, implicaciones legales y necesidad de seguimiento sobre las medidas de vigilancia descritas.
Riesgos
Riesgos/alertas
- Riesgo geopolítico de fractura estratégica en la UE por la suspensión unilateral del espacio Schengen entre Italia y España.
- Riesgo operativo de saturación crítica en centros de acogida italianos debido a más de 5.000 migrantes subsaharianos no repatriables.
- Riesgo reputacional y humanitario derivado de la persistencia de 1.300 muertes en el mar, cifra que los responsables políticos omiten estratégicamente.
- Riesgo de gobernanza por opacidad total sobre las víctimas mortales en centros de detención de Libia, Túnez o abandonados en el Sáhara.
Acciones recomendadas
- Establecer mecanismos de transparencia obligatoria para reportar mortalidad en terceros países (Libia, Túnez) y zonas de tránsito.
- Reevaluar la viabilidad política de suspender acuerdos internacionales como Schengen sin garantizar soluciones a largo plazo para poblaciones no repatriables.
- Implementar protocolos de supervisión independiente para evitar la ocultación deliberada de datos vitales sobre costes humanos.
Señales/evidencias
- Suspensión del espacio Schengen respaldada por 21 países europeos tras crisis en Ceuta.
- Descenso del 80% en desembarcos irregulares en Italia (enero-julio 2026 vs 2023) contrastado con aumento en ruta España-Mediterráneo occidental.
- Presencia de más de 5.000 migrantes subsaharianos no devolvibles a Marruecos.
- Cifra de 1.300 muertes en el mar (caída del 55% respecto al año anterior) omitida por autoridades italianas.
Conclusión
La evidencia confirma una crisis dual: mientras las cifras de llegadas disminuyen, la tensión diplomática y la opacidad sobre costes humanos (muertes ocultas y población no repatriable) generan riesgos sistémicos para la cohesión europea y la gestión humanitaria.
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