Real Madrid rechaza cánticos antisemitas fuera del Bernabéu y traslada responsabilidad a la policía
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El Real Madrid ha emitido una respuesta oficial condenando los cánticos antisemitas tras recibir una carta de la FCJE, aunque limita su responsabilidad al ámbito interno del estadio. La entidad federativa intervino directamente solicitando explicaciones por las expresiones coreadas en las inmediaciones del Bernabéu.
El presidente Florentino Pérez dirigió personalmente la respuesta institucional calificando las expresiones como 'lamentables' y manifestando repulsa absoluta. A pesar de rechazar verbalmente el antisemitismo, el club establece un límite geográfico claro al señalar que no puede actuar sobre lo ocurrido fuera del recinto deportivo.
Los hechos ocurrieron antes del encuentro por la Copa de Europa entre el Inter de Milán y el equipo local, donde una multitud concentrada junto al Bernabéu gritó frases como '¡Judío que veo, judío que pateo!'. El club apunta al grupo Ultrassur, seguidores radicales con ideología neonazi expulsados del estadio en 2013 y de la condición de socios.
La fotografía de Ana Frank circuló por redes sociales activando alertas antisemitas presentes en otros estadios europeos. Los hinchas del Tottenham, Ajax o Cracovia asumen simbología judía en respuesta a ataques rivales imitando sonidos de cámaras de gas. La Policía inició una investigación por aquellos hechos y terminaron sin que el club asumiera responsabilidad directa sobre actos ocurridos fuera del recinto.
Análisis editorial
La imagen que circula por redes sociales muestra una multitud junto al Bernabéu gritando "¡Judío que veo, judío que pateo!", un cántico antisemita que el Real Madrid ha condenado con absoluta repulsa tras recibir una carta de la Federación de Comunidades Judías de España. Sin embargo, la respuesta institucional del club revela una fractura entre su postura moral y su capacidad operativa: Florentino Pérez ordenó rechazar las expresiones calificándolas de "lamentables", pero el club alega explícitamente que no puede actuar fuera del recinto deportivo, delegando totalmente la gestión a las fuerzas de seguridad estatales.
Esta limitación territorial se aplica incluso cuando los hechos involucran al grupo Ultras Sur, un colectivo radical neonazi cuyos miembros fueron expulsados del club en 2013 y no son considerados aficionados oficiales. El incidente ocurrió antes del encuentro por la Copa de Europa contra el Inter de Milán, donde la presencia de fotos históricamente sensibles, como imágenes de Ana Frank junto al estadio, actúa como catalizador que normaliza la violencia simbólica contra minorías religiosas, una práctica habitual en otras gradas de extrema derecha de Europa.
La gestión del Real Madrid ante este tipo de violencia se reduce a una condena retórica sin acciones correctivas efectivas, priorizando la defensa legal sobre la seguridad y los valores éticos en un contexto donde los incidentes han aumentado drásticamente. El informe anual sobre antisemitismo en España correspondiente al año 2025 refleja un total de 221 incidentes, lo que supone un 14 por ciento más que el año anterior, mientras que el Ministerio del Interior cifra el incremento en un 86 por ciento con respecto a 2024.
El club debe ampliar su protocolo de seguridad para incluir el perímetro exterior inmediato del Bernabéu y coordinar con las autoridades estatales, ya que la exhibición de odio en las inmediaciones del estadio es una extensión directa de la violencia institucionalizada. Mientras el Real Madrid afirma trabajar en proyectos sociales en Israel como ejemplo de su postura, la realidad demuestra que su incapacidad para intervenir fuera de sus instalaciones permite que grupos neonazis operen con impunidad en los aledaños de uno de los estadios más emblemáticos del mundo.
Contexto y análisis adicional
Digest
Resumen ejecutivo
- El Real Madrid condenó explícitamente los cánticos antisemitas escuchados en las inmediaciones del Bernabéu tras recibir una carta de la Federación de Comunidades Judías de España.
- A pesar de la postura moral, el club limitó su acción alegando que los incidentes ocurrieron fuera de sus instalaciones, donde no tiene competencia para intervenir.
Evidencias
- El presidente Florentino Pérez ordenó la respuesta oficial calificando las expresiones como 'lamentables' y manifestando 'absoluta repulsa'.
- La respuesta institucional afirma que el club solo puede actuar dentro del estadio, dejando a las fuerzas de seguridad encargadas de las inmediaciones.
- El incidente fue atribuido al grupo Ultras Sur, un colectivo radical neonazi cuyos miembros fueron expulsados del club en 2013 y no son considerados aficionados oficiales.
Acciones
- Solicitar a las fuerzas de seguridad un protocolo específico para patrullar y disolver concentraciones de grupos ultras neonazis en las calles adyacentes al Bernabéu antes de los partidos.
Conclusión final
La respuesta del Real Madrid expone una brecha operativa entre su condena moral pública y su incapacidad para garantizar la seguridad en el entorno inmediato del estadio, delegando totalmente la gestión de incidentes antisemitas a las autoridades estatales.
Riesgos
Riesgos/alertas
- El club asume una postura defensiva al limitar su responsabilidad a las acciones dentro del recinto, ignorando la manifestación de odio en las inmediaciones del estadio.
- Existe una correlación directa entre la presencia del grupo Ultras Sur (ideología neonazi) y el aumento documentado del 14% en incidentes antisemitas en España.
- La exhibición de imágenes históricamente sensibles, como fotos de Ana Frank junto al estadio, actúa como catalizador que normaliza la violencia simbólica contra minorías religiosas.
Acciones recomendadas
- El club debe ampliar su protocolo de seguridad para incluir el perímetro exterior inmediato del Bernabéu y coordinar con las fuerzas de seguridad estatales.
- Se requiere una investigación interna específica sobre la participación o tolerancia hacia grupos como Ultras Sur, más allá de declaraciones genéricas.
Señales/evidencias
- Multitud concentrada junto al Bernabéu gritando cánticos antisemitas ('¡Judío que veo, judío que pateo! ') antes del partido.
- Respuesta institucional del club basada en la jurisdicción territorial ('fuera del estadio'), calificando las expresiones como 'lamentables' pero negando competencia para actuar fuera del recinto.
- Identificación explícita de los autores potenciales como miembros del grupo Ultras Sur, descritos con ideología neonazi y antecedentes de expulsión en 2013.
- Presencia de fotos de Ana Frank junto al estadio que activan alertas antisemitas documentadas en otros estadios europeos.
Conclusión
La gestión del Real Madrid ante la violencia antisemita se reduce a una condena retórica sin acciones correctivas efectivas, priorizando la defensa legal sobre la seguridad y los valores éticos en un contexto donde los incidentes han aumentado drásticamente.
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