Sophie Lewis advierte que ciertos feminismos pueden derivar hacia el fascismo
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La escritora y pensadora crítica Sophie Lewis publica el libro Feminismos enemigos, una obra que analiza las trazas racistas y filofascistas que ciertos movimientos esconden tras la aparente defensa de los derechos de las mujeres. Nacida en Viena en 1988 y radicada actualmente en Filadelfia, Lewis ofrece una perspectiva global sobre el fenómeno feminista, abarcando tanto contextos europeos como norteamericanos para trazar su evolución histórica.
La tesis central del libro sostiene que la identidad feminista no es homogénea y puede coexistir con posturas misóginas o excluyentes hacia ciertos grupos sociales. Lewis argumenta que algunas tesis feministas pueden acabar llevándonos hacia el fascismo, aunque partan de la buena fe, ya que ciertas definiciones de lo que significa ser mujer constituyen un problema racista, supremacista o burgués.
El texto explora cómo algunos feminismos, bienintencionados en su intento por emancipar a las mujeres, acaban teniendo una definición restrictiva del cuerpo y el carácter sexual. Lewis señala que no todo lo que lleve la bandera violeta tiene que ser inherentemente bueno y que históricamente algunos movimientos feministas han sido parte del fascismo.
Lewis dedica los primeros capítulos de su obra a analizar cómo el colonialismo europeo se sirvió del deseo de emancipación de las mujeres para sus propios propósitos. Explica que ambos movimientos, el colonialista y el feminista mainstream inglés, se apoyaron mutuamente para construir postulados heroicos en pro del supremacismo racial.
Un ejemplo concreto que ilustra estas exclusiones es la vida de Noa, una mujer gitana y trans que sobrevive en los márgenes de Barcelona. Este caso demuestra cómo ciertos discursos pueden marginar a mujeres específicas dentro del propio movimiento feminista, revelando contradicciones internas en su desarrollo histórico.
La autora aborda el concepto de cisidad como un elemento crucial para entender la relación entre el colonialismo y la historia feminista. Lewis explica que la definición de quién es mujer y quién no, dependiendo de dónde se ponga la frontera, puede ser fascista o racista, lo cual demuestra que el feminismo no es necesariamente el último baluarte contra el fascismo.
Lewis critica la capitalización por parte del sistema liberal de la emancipación de la mujer a través de la figura de las girl boss. Señala que los primeros movimientos feministas animaron a las jóvenes de clase media a irse a las colonias, pero en realidad lo que se buscaba era higienizarlas y evitar que formaran familias con mujeres indígenas.
La obra concluye planteando que el feminismo contemporáneo puede reproducir exclusiones raciales y de género bajo una apariencia progresista. Lewis advierte que la definición de cuerpo, carácter y situación sexual es muy importante para determinar si un movimiento constituye un problema social o político.
Análisis editorial
La escritora Sophie Lewis, nacida en Viena en 1988 y radicada actualmente en Filadelfia, advierte en su libro *Feminismos enemigos* (Bellaterra, 2026) que la bandera violeta no garantiza automáticamente la justicia, sino que puede ocultar ideologías racistas y filofascistas. Su tesis central es contundente: ser feminista y misógina no constituye un oxímoron, ya que ciertas corrientes bajo esta etiqueta adoptan definiciones excluyentes de quién es mujer que, lejos de emancipar, construyen herramientas fascistas para mantener estructuras de poder opresivas.
Lewis traza una línea histórica desde los feminismos coloniales británicos hasta las tesis transexcluyentes contemporáneas, revelando cómo el colonialismo europeo instrumentalizó la emancipación femenina para promover el supremacismo racial y evitar que trabajadores blancos formaran familias con mujeres indígenas. La autora critica la cisidad como un mecanismo de control que otorga derechos solo a mujeres jóvenes, de clase media, burguesas y blancas, mientras descalifica a otras; además, denuncia cómo figuras como las "girl boss" capitalizan la emancipación bajo términos mercantilistas que vacían su contenido político real.
Este análisis expone riesgos graves para la cohesión social, donde el miedo a una invasión demográfica o la defensa de la fertilidad nacional pueden justificar restricciones a derechos fundamentales como el divorcio y el aborto. Existe la posibilidad de que posturas bienintencionadas acaben reproduciendo el patriarcado bajo nuevas formas autoritarias, creando un feminismo reaccionario que rechaza la autonomía corporal y se alinea con intereses comerciales o supremacistas en lugar de buscar una igualdad genuina e inclusiva.
La lectura final de Lewis exige una revisión crítica urgente del movimiento para distinguir entre empoderamiento real y cooptación por intereses excluyentes, recordando que el feminismo no es el último baluarte contra el fascismo si permite que se definan fronteras rígidas sobre el cuerpo y la identidad. Solo mediante auditorías internas y educación sobre derechos reproductivos se podrá evitar que las buenas intenciones deriven en una visión global del fascismo disfrazada de progresismo.
Contexto y análisis adicional
Digest
Resumen ejecutivo
- Sophie Lewis advierte en 'Feminismos enemigos' que ciertos movimientos bajo la bandera feminista pueden ocultar ideologías racistas y filofascistas.
- La autora sostiene que la definición excluyente de quién es mujer, basada en fronteras biológicas o culturales rígidas, puede constituir una herramienta fascista.
Evidencias
- Lewis identifica históricamente alianzas entre el colonialismo europeo y movimientos por los derechos de las mujeres para promover el supremacismo racial.
- El análisis abarca desde feminismos coloniales británicos hasta grupos contemporáneos como tradwives y tesis transexcluyentes.
- La autora critica la instrumentalización liberal del feminismo a través de figuras como las 'girl boss' que capitalizan la emancipación bajo términos excluyentes.
Acciones
- Evaluar las bases teóricas de los grupos feministas locales para detectar posibles alineaciones con discursos supremacistas o excluyentes.
Conclusión final
El libro propone una revisión crítica urgente, señalando que no todo lo que porta la bandera violeta es inherentemente bueno y alertando sobre corrientes que reproducen estructuras de poder opresivas.
Riesgos
Riesgos/alertas
- Existe el riesgo de que corrientes dentro del movimiento feminista promuevan ideologías racistas y filofascistas bajo apariencia progresista.
- Se identifica la posibilidad de que tesis feministas lleven a resultados autoritarios o fascistas, contradiciendo sus objetivos originales.
- Puede emerger una vertiente reaccionaria que rechace derechos fundamentales como el divorcio y el aborto.
- Existe el riesgo de instrumentalización demográfica donde el miedo a la invasión poblacional justifique restricciones a la autonomía corporal femenina.
- La emancipación femenina corre peligro de ser cooptada por intereses comerciales mediante narrativas consumistas tipo 'girl boss'.
- Hay riesgo de que mujeres asuman roles opresores al replicar comportamientos patriarcales en su búsqueda de éxito.
Acciones recomendadas
- Realizar auditorías críticas a las corrientes feministas para detectar y desmantelar discursos racistas, filofascistas o misóginos.
- Fomentar la educación sobre los derechos reproductivos (divorcio, aborto) para contrarrestar narrativas reaccionarias internas.
- Vigilar y cuestionar las políticas públicas que utilicen argumentos demográficos o de fertilidad nacional para limitar la libertad femenina.
- Promover análisis que distingan entre empoderamiento real y mercantilización del éxito femenino en el ámbito corporativo.
- Desarrollar programas educativos que alerten sobre los peligros de adoptar estrategias patriarcales como método de ascenso social.
Señales/evidencias
- Sophie Lewis publica 'Feminismos enemigos' analizando trazas racistas y filofascistas en movimientos que defienden derechos de mujeres.
- La autora afirma explícitamente: 'algunas tesis feministas pueden acabar llevándonos hacia el fascismo'.
- Se documenta la existencia de feminismos basados en tesis racistas, excluyentes o misóginas.
- Surge un feminismo reaccionario que se opone al divorcio y al aborto.
- Existe temor por la fertilidad nacional y percepción de invasión demográfica como mecanismo de control.
- El sistema liberal capitaliza la emancipación femenina a través de figuras como las 'girl boss'.
- Las mujeres pueden convertirse en opresoras al asumir comportamientos masculinos para triunfar.
Conclusión
El análisis de Sophie Lewis revela una fractura interna en el movimiento feminista, donde ciertas corrientes adoptan posturas excluyentes y autoritarias que contradicen sus principios de igualdad, generando riesgos para la cohesión social y los derechos reproductivos.
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