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xataka.com
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alberto
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Estudio revela que tormentas solares futuras podrían ser 30 veces más intensas que la de Halloween

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Fecha en Limonatic

El 31 de octubre de 2003, unas personas estaban celebrando Halloween y otras las festividades previas al Día de Muertos. En algunos lugares se preparaban para llevar al día siguiente flores a sus seres queridos fallecidos y posiblemente la gran mayoría de personas del planeta no estaban haciendo nada especial. Lo común a la mayoría de los humanos es que en ese momento no éramos conscientes de que, sobre nosotros, el Sol estaba comenzando a vomitar las llamaradas solares más potentes que se han registrado jamás. 
Aquel evento es conocido precisamente como tormenta de Halloween y durante mucho tiempo se ha considerado como un ejemplo del límite de intensidad que pueden alcanzar las llamaradas solares. Sin embargo, gracias a un estudio publicado recientemente por científicos del Instituto Max Planck y la Universidad de Colorado Boulder, sabemos que no. La intensidad podría ser muchísimo mayor. Tanto como para dar lugar a un desastre en nuestros sistemas de telecomunicaciones.
Manchas que tienen la clave. Las manchas solares son regiones de la superficie solar más frías que sus alrededores. En ellas hay una gran acumulación de energía magnética, ya que el campo magnético se concentra y enreda sobre ellas, impidiendo que el calor fluya desde el interior del astro rey hacia su superficie. Cuando ese campo magnético se reordena, puede dar lugar a una gran liberación de energía en forma de llamarada solar. Por lo tanto, cuanto más grande es una mancha solar, más energética debería ser la llamarada que se libera con su reconexión magnética. Ahora bien, ¿a qué proporción?
Para responder a esta pregunta, los autores del estudio que se acaba de publicar recogieron datos de 300 llamaradas solares registradas entre 2010 y 2016. Después, analizaron las manchas solares en las que se generaron y encontraron la proporción que buscaban. Esto les permitió extraer una fórmula con la que se puede calcular la intensidad de la llamarada solar que podría surgir de una mancha solar en concreto. Cuando analizaron algunas manchas solares reales, se llevaron una desagradable sorpresa.
En Xataka
Las erupciones del Sol llevan siglos causando estragos en la Tierra. Ahora tenemos al fin una forma de predecirlas
Abril de 1947. En esta fecha, se registró la mancha solar más grande de la historia. Las manchas solares van apareciendo y desapareciendo, por lo que no queda rastro de aquella, pero ahora sabemos que, si hubiese soltado toda su energía de golpe, podría haber dado lugar una llamarada inmensa, 30 veces mayor que la más grande que se generó en la tormenta de Halloween.
Después de la llamarada, llega la tormenta (bueno, no siempre). A veces, las llamaradas solares pueden ir seguidas de algo conocido como eyección de masa coronal. Cuando esto ocurre, sale disparada desde el Sol una gran cantidad de plasma. Es decir, materia ionizada; que, si llega a las inmediaciones de la Tierra, puede dar lugar a consecuencias muy vistosas, como las auroras, pero también desastres preocupantes, como las tormentas geomagnéticas, en las que las infraestructuras de telecomunicaciones pueden verse muy afectadas. 
No siempre que hay una gran llamarada hay también una gran eyección de masa coronal y no siempre que eso pasa, esta llega a la Tierra y provoca una enorme tormenta geomagnética. Por ejemplo, la mayor tormenta geomagnética que se ha registrado en la Tierra fue el evento Carrington, en 1859. Sin embargo, las llamaradas solares que sucedieron en ese momento eran más pequeñas que las de la tormenta de Halloween. Y menos mal, pues en 2003 había una mayor dependencia de las telecomunicaciones por vía satélite y la electricidad que en 1859. Con el evento de Carrington hubo bastantes daños en las líneas telegráficas, pero poco más en ese sentido. 
Imagen de una gran mancha solar. Crédito: NSO/NSF/AURA
Más estudios que lo confirman. Hace unos meses, otro grupo de científicos, esta vez de la NASA y la Universidad de Lancaster, llevó a cabo otro estudio que señalaba que hemos infraestimado la capacidad del Sol de lanzar tormentas geomagnéticas a la Tierra. Esto se debe a que los satélites que normalmente miden la intensidad del viento solar pueden acumular un error en sus datos que no se está teniendo en cuenta en los estudios estadísticos. Si estos se realizan de otra forma, las cifras resultantes son mucho más altas que lo que habíamos considerado ahora como límite. Por lo tanto, aunque las medidas de los dos estudios son muy distintas, sus conclusiones son preocupantemente parecidas. 
Lo que podemos esperar. Ya hemos visto que no siempre corremos peligro de tormenta geomagnética por una gran llamarada solar. No obstante, es importante tener en cuenta que en el Sol se forman manchas solares con suficiente potencial para dar lugar a un evento geomagnético mucho mayor que cualquiera que hayamos conocido. De hecho, puede que ya haya habido alguno. La cuestión es que solo llevamos 70 años registrando las llamaradas solares y, cuando suceden, no dejan un rastro medible con el tiempo. 
De todos modos, aunque es posible que tenga lugar un fenómeno mucho más extremo que los que se han registrado hasta el momento, eso no quiere decir que vaya a ser inminente. La cuestión es que los sistemas de telecomunicaciones que usamos hoy en día están preparados para resistir en la medida de lo posible las tormentas geomagnéticas que hasta ahora considerábamos posibles. Con estos datos, podrían reforzarse algo más, pero sin que cunda el pánico. La probabilidad de que pase algo así sigue siendo baja, pero siempre que exista una posibilidad es importante prepararse para ella. 
Imagen | NASA Goddard Space Flight Center
En Xataka | Una mancha solar 17 veces más grande que la Tierra causó auroras rojas en medio mundo. Es un evento rarísimo
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La noticia
Creíamos que en 2003 ocurrió la peor llamarada solar posible. Un estudio dice que el Sol puede ser 30 veces más destructivo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
.

Imagen de Estudio revela que tormentas solares futuras podrían ser 30 veces más intensas que la de Halloween
Imagen de Estudio revela que tormentas solares futuras podrían ser 30 veces más intensas que la de Halloween

Análisis editorial

El 31 de octubre de 2003, mientras la humanidad celebraba Halloween o preparaba ofrendas para el Día de Muertos, el Sol liberó sin previo aviso las llamaradas más potentes jamás registradas, un evento conocido como la tormenta de Halloween que durante décadas se consideró el límite absoluto de su furia. Sin embargo, una nueva investigación del Instituto Max Planck y la Universidad de Colorado Boulder ha desmantelado este mito al revelar que nuestra comprensión actual es profundamente subestimada: el Sol podría ser capaz de generar tormentas hasta 30 veces más destructivas que aquel cataclismo histórico.

Esta conclusión se basa en un análisis riguroso de 300 llamaradas solares ocurridas entre 2010 y 2016, que permitió a los científicos establecer una fórmula vinculando el tamaño de las manchas solares con la intensidad de sus erupciones. Al aplicar este modelo a datos históricos, descubrieron que la mancha solar registrada en abril de 1947 fue la más grande de la historia; si hubiese liberado toda su energía, habría provocado una llamarada inmensa, 30 veces mayor que la de 2003. Además, estudios independientes de la NASA y la Universidad de Lancaster corroboran esta infraestimación al señalar errores en los datos satelitales actuales que ocultan la verdadera magnitud del viento solar.

La implicación más grave es que nuestra infraestructura global de telecomunicaciones enfrenta un riesgo catastrófico no cuantificado, ya que los sistemas están diseñados bajo umbrales insuficientes para eventos solares tan extremos. Existe una incertidumbre crítica sobre la frecuencia real de estos desastres debido a que solo disponemos de registros históricos desde hace 70 años, lo que impide descartar la ocurrencia de eventos extremos no documentados como el evento Carrington de 1859, cuyas llamaradas eran incluso más pequeñas que las de Halloween pero que causaron daños significativos en las líneas telegráficas.

Ante esta realidad, es urgente reevaluar los límites de diseño y la resiliencia de las infraestructuras críticas basándose en nuevas fórmulas derivadas del análisis de manchas solares para estimar intensidades no registradas históricamente. Aunque un fenómeno tan devastador no necesariamente sea inminente, la evidencia científica indica que debemos actualizar nuestros modelos predictivos inmediatamente para prepararnos ante una amenaza solar que podría ser mucho más letal de lo que jamás imaginamos.

Contexto y análisis adicional

Riesgos

Riesgos/alertas
  • La infraestructura global de telecomunicaciones enfrenta un riesgo catastrófico no cuantificado, ya que los sistemas actuales están diseñados bajo umbrales insuficientes para eventos solares hasta 30 veces más intensos que la tormenta de Halloween de 2003.
  • Existe una incertidumbre crítica sobre la frecuencia real de desastres solares en las últimas décadas debido a que solo se dispone de registros históricos desde hace 70 años, lo que impide descartar la ocurrencia de eventos extremos no documentados.
Acciones recomendadas
  • Reevaluar urgentemente los límites de diseño y la resiliencia de las infraestructuras críticas basándose en nuevas fórmulas derivadas del análisis de manchas solares para estimar intensidades de llamarada no registradas históricamente.
  • Actualizar los modelos predictivos de tormentas geomagnéticas incorporando datos de manchas solares masivas (como la registrada en abril de 1947) que podrían generar liberaciones de energía mucho mayores a las observadas hasta ahora.
Señales/evidencias
  • Estudio del Instituto Max Planck y la Universidad de Colorado Boulder que establece una proporción entre el tamaño de las manchas solares y la intensidad de las llamaradas, revelando un potencial destructivo 30 veces superior al evento de Halloween.
  • La mancha solar registrada en abril de 1947 fue la más grande de la historia; si hubiese liberado toda su energía, habría generado una llamarada inmensa mucho mayor que cualquier evento registrado hasta la fecha.
  • Los datos históricos disponibles para analizar la actividad solar son limitados a un periodo de solo 70 años, creando una brecha en el conocimiento sobre eventos pasados.
Conclusión

La evidencia científica indica que nuestra comprensión actual del límite de intensidad solar es probablemente subestimada, obligando a repensar la resiliencia tecnológica global ante un posible evento destructivo hasta 30 veces mayor al registrado históricamente en 2003.

Autor · clanes

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