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Expedición francesa localiza 3.355 barriles radiactivos en el Atlántico profundo tras décadas

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Una expedición científica francesa liderada por el CNRS ha localizado y está evaluando un depósito de residuos radiactivos en el fondo del Atlántico a 4.700 metros de profundidad. El proyecto NODSSUM busca reconstruir el impacto ambiental de estos depósitos tras décadas de exposición a las condiciones extremas del fondo oceánico.

Se confirma que entre 1949 y 1982, varios países europeos vertieron más de 200.000 barriles (equivalentes a 150.000 toneladas) de residuos radiactivos de baja actividad al océano. Buena parte terminó a profundidades comprendidas entre 3.000 y 5.000 metros, cuando las políticas de gestión nuclear aceptaban que determinados materiales acabaran dispersándose lentamente en el medio marino.

Investigadores como Patrick Chardon y Javier Escartín están liderando la misión para examinar el legado de vertidos nucleares en una zona previamente desconocida del Atlántico. La primera gran campaña se realizó en junio de 2025 a bordo del buque científico L'Atalante, donde el vehículo submarino autónomo UlyX identificó y ubicó 3.355 barriles.

Los investigadores regresaron en mayo de 2026 con el buque Pourquoi Pas? y el sumergible tripulado Nautile, capaz de descender hasta 6.000 metros. A lo largo de 20 inmersiones, los científicos alcanzaron profundidades superiores a 4.700 metros y pudieron acercarse a los depósitos. Algunas estructuras mostraban una corrosión avanzada y material acumulado alrededor de los recipientes, señal de que parte de su contenido ya había abandonado el confinamiento original.

Las mediciones confirmaron que determinados radionúclidos procedentes de los residuos habían llegado al entorno marino. Los instrumentos detectaron señales significativas de cobalto-60 y niobio-94, cuya presencia pudo relacionarse específicamente con los vertidos. También aparecieron cesio-137 y americio-241 en concentraciones superiores a las esperadas únicamente por las pruebas nucleares atmosféricas.

La sorpresa apareció al observar la vida que rodeaba a los contenedores. Lejos de permanecer sobre un fondo completamente vacío, muchos barriles se habían convertido en pequeñas estructuras para organismos marinos.

Imagen de Expedición francesa localiza 3.355 barriles radiactivos en el Atlántico profundo tras décadas
Imagen de Expedición francesa localiza 3.355 barriles radiactivos en el Atlántico profundo tras décadas

Análisis editorial

Una expedición científica francesa ha regresado al Atlántico para confrontar un legado histórico: más de 200.000 barriles de residuos radiactivos depositados entre 1949 y 1982, que ahora liberan material contaminante a profundidades superiores a 4.700 metros.

La tesis central es que la degradación física de los contenedores ha convertido un depósito histórico en una fuente activa de contaminación. Las imágenes revelaron corrosión avanzada y acumulación de sedimentos alrededor de las estructuras, indicando que el contenido ya ha abandonado sus recipientes originales.

Los riesgos son inmediatos: se detectaron señales significativas de cobalto-60, niobio-94, cesio-137 y americio-241 en concentraciones superiores al ruido de fondo natural. Además, la fauna marina está colonizando activamente los barriles degradados, lo que sugiere una bioacumulación directa en la cadena trófica.

La conclusión es clara: se requiere intervención urgente para evaluar el impacto ecológico y prevenir la dispersión masiva de radionúclidos. La falta de información sobre la localización exacta y el estado de los depósitos durante décadas ha permitido que esta crisis ambiental latente evolucione sin control.

Contexto y análisis adicional

Digest

Resumen ejecutivo
  • Una expedición francesa ha confirmado la existencia de más de 200.000 barriles de residuos radiactivos depositados en el Atlántico entre 1949 y 1982.
  • El hallazgo revela que estos depósitos, ubicados a profundidades superiores a 4.700 metros, están sufriendo corrosión avanzada y liberando material al entorno marino.
Evidencias
  • Los investigadores identificaron y ubicaron 3.355 barriles durante la primera campaña en junio de 2025.
  • Las imágenes muestran estructuras con corrosión avanzada y acumulación de sedimentos, indicando que el contenido ya ha abandonado sus contenedores originales.
  • Se detectaron señales significativas de cobalto-60 y niobio-94 en las muestras, vinculando la radiación actual directamente a los vertidos históricos.
  • La fauna marina, incluyendo anémonas y crustáceos, está colonizando activamente los barriles degradados.
Acciones
  • Priorizar el análisis químico detallado de las muestras de agua y sedimentos para cuantificar la tasa actual de liberación de radionúclidos.
  • Evaluar la viabilidad técnica y los riesgos ecológicos de recuperar o sellar los barriles más dañados antes de que la corrosión progrese.
  • Iniciar un monitoreo a largo plazo en las zonas identificadas para rastrear la dispersión de contaminantes hacia la cadena alimentaria marina.
Conclusión final

La degradación física de los contenedores y la colonización biológica han convertido un legado histórico en una fuente activa de contaminación radiactiva en el fondo oceánico.

Riesgos

Riesgos/alertas
  • Contaminación radiactiva activa en el fondo oceánico por la liberación de residuos históricos.
  • Fallo progresivo de las barreras de contención debido a la corrosión avanzada y degradación física de los barriles.
  • Bioacumulación de radionúclidos en la cadena trófica marina por colonización directa de la fauna sobre los depósitos contaminados.
Acciones recomendadas
  • Iniciar evaluación urgente de daños ecológicos y modelar la dispersión de radiación en el entorno marino.
  • Desplegar protocolos de monitoreo continuo de radionúclidos específicos (cobalto-60, niobio-94, cesio-137) en sedimentos y organismos locales.
  • Coordinar con Francia y organismos internacionales para definir estrategias de mitigación ante la inestabilidad de los depósitos a 4.700 metros.
Señales/evidencias
  • Detección de cobalto-60, niobio-94, cesio-137 y americio-241 en concentraciones superiores al ruido de fondo natural.
  • Evidencia visual de corrosión avanzada y material acumulado alrededor de los recipientes indicando pérdida de integridad.
  • Presencia de fauna marina (anémonas, esponjas, peces, cangrejos) colonizando directamente las estructuras de residuos.
  • Localización de 3.355 barriles en profundidades entre 4.700 y 6.000 metros tras campañas de mapeo recientes.
Conclusión

La expedición confirma una crisis ambiental latente donde más de 200.000 barriles históricos están liberando radiación debido a la degradación física en profundidad, lo que exige intervención inmediata para evaluar el impacto ecológico y prevenir la dispersión masiva de radionúclidos.

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    hace 1 semana · Historia enviada para revisión

  2. Último estado

    hace 1 semana · Última actualización registrada

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